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Aspectos sociales y ecológicos

Recursos extractivos y conflictos

Mineral de Columbita-Tantalita

La extracción y el comercio de determinados minerales han contribuido a financiar conflictos violentos en algunos países. Así, por ejemplo, las guerras civiles en los países africanos de Sierra Leona y Liberia han sido financiadas en parte con los ingresos obtenidos de la extracción y el comercio ilegales de diamantes. En las provincias orientales de la República Democrática del Congo, la extracción y el comercio ilegales de los metales niobio-tantalio, columbita-tantalita (coltán), tungsteno y oro constituye una importante fuente de ingresos para los grupos rebeldes armados. La contención de la producción y el comercio ilegales de recursos extractivos en lugares en los que tienen por finalidad la financiación de conflictos constituye un importante campo de actuación para la comunidad internacional.

Ya desde el año 2003, en virtud del Proceso de Kimberley, 73 países se han comprometido a emitir un certificado de origen para los diamantes provenientes de Sierra Leona y Liberia con vistas a dificultar el acceso al mercado de las piedras preciosas ilegales. En 2010, la extracción y el comercio del metal niobio-tantalio procedente de las provincias orientales de la República Democrática del Congo fueron clasificados por las Naciones Unidas como factores que alimentan los conflictos. En este contexto, la organización multinacional “Conferencia Internacional sobre la Región de los Grandes Lagos” (ICGLR, por sus siglas en inglés) desarrolló un proceso de certificación en África Central para el coltán, el cinc y el tungsteno con el fin de permitir a las empresas mineras continuar extrayendo recursos naturales en la región. Se considera que los recursos extractivos certificados de la región están al margen de los conflictos y se comercializan en el mercado internacional de recursos extractivos.

En el contexto internacional, los Estados Unidos desempeñan un papel pionero en la contención del comercio de recursos extractivos destinados a financiar conflictos. Con la Ley Dodd Frank (2010), las empresas estadounidenses cotizadas en bolsa y sus proveedores están obligados a presentar un certificado de origen para la casiterita, la columbita-tantalita (coltán), el oro y el tungsteno, siempre y cuando utilicen estos metales en su proceso de producción. En ese caso, las empresas deben demostrar que estos recursos extractivos no proceden de regiones en conflicto en la República Democrática del Congo u otras zonas vecinas. Los informes correspondientes están disponibles en los sitios web de las aprox. 6.000 empresas afectadas de modo que también puedan ser consultados por los consumidores.

Los certificados de origen y certificaciones de los recursos extractivos conllevan una reglamentación del comercio con recursos extractivos procedentes de áreas en conflicto y, en consecuencia, pueden contribuir a contener los conflictos. Además, la formalización constituye un método eficaz para reducir la aportación de la minería a los conflictos armados en los países en los que los ingresos que se obtienen de la misma se destinan a tal fin. En este contexto, este tema constituye, asimismo, un importante campo de actuación para la cooperación alemana para el desarrollo.

El programa “Recursos extractivos y desarrollo” fomenta, por encargo del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), el desarrollo y la divulgación de los certificados de origen y las certificaciones en el sector de los recursos extractivos, contribuyendo así a contener el comercio de recursos procedentes de regiones en conflicto. Con vistas a ello, el programa sectorial está llevando actualmente un estudio sobre las diferentes iniciativas en el sector de los recursos extractivos y trabajando en la armonización de diferentes estándares y requisitos.

Lexikon der Entwicklungspolitik

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